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| Chris Hyde/Getty ImagesMónica es la tenista latinoamericana mejor rankeada en el circuito, es la #124 |
El partido apenas terminó. La victoria ante la número 5 del mundo se
escurrió de sus manos a último momento. Pero no hay tristeza en Mónica
Puig. Todo lo contrario.
"Estoy
muy contenta por cómo jugué. Este partido me enseña que puedo competir
con las mejores", dice la boricua vía telefónica, minutos después de
caer frente a la alemana Angelique Kerber por 3-6, 6-4 y 7-6 (9-7 en el
tie break) en un partidazo que abrió la jornada de miércoles en el WTA
de Brisbane.
Puig, de 19 años, es la tenista latinoamericana mejor rankeada en el
circuito femenino. Esta semana figura en el puesto 124. Pero la
puertorriqueña apenas está comenzando su carrera profesional. En
Brisbane alcanzó por primera vez la segunda ronda de un evento WTA
Tour. Por eso, más allá de la derrota, su fantástica actuación frente a
la semifinalista del US Open 2011 confirma todo lo que se espera de
ella: Mónica tiene potencial para ser una tenista top.
"Dentro de la cancha, sentí que tenía el tenis para competir con ella",
explica Puig, quien ganó 3 partidos de qualy para ingresar al main draw
del torneo. "Ella tiene más experiencia en partidos como éste, y manejó
mejor el momento de la definición. Pero yo comprendí que puedo jugar
punto a punto con una top-5".
Frente a Kerber, Puig dispuso de dos ventajas claras en el score:
estuvo 4-1 arriba en el set final, y llegó a ponerse 4-0 en el
tie-break decisivo. En el 5-5 de ese desempate, tuvo una oportunidad
inmejorable para quedar match-point, pero erró una swing volley de
derecha cerca de la red.
"Ella ha estado antes en este tipo de situaciones, y yo apenas estoy
empezando. Si me sigo poniendo en posiciones como la de hoy, me voy a
acostumbrar a resolver mejor", reconoció la boricua, que durante buena
parte del encuentro --que duró 2 horas y 32 minutos--dominó a la 4ta
preclasificada con un tenis agresivo, valiente, desbordante de poder y
precisión.
Puig viene de tener un cierre de 2012 inmejorable, con títulos
consecutivos en torneos ITF Women's Circuits de 50 mil dólares
(Joue-les-Tours) y de 100 mil (Poitiers). Para la boricua, esos
resultados llegaron de la mano de su crecimiento: "He estado
entendiendo más el juego, y me siento cómoda subiendo de nivel. Yo creo
que voy a seguir creciendo, porque estoy más fuerte y estoy convencida
de que puedo hacerlo".
En ese proceso, Mónica ha encontrado un apodo con el cual se siente
identificada: Pica. "Todo surgió por algo que me siempre me dice mi
coach: hay que picar piedra para llegar, y hay que tener picardía en la
cancha. Entonces yo me empecé a llamar así, Pica. Porque sé que hay que
tener eso para llegar".
Alain De Vos, el entrenador belga que ha formado el juego de Puig, sabe lo que tiene entre manos.
"Si se dedica al 100 por ciento y pone el alma en lo que hace, su sueño es posible",
le decía a ESPNTenis.com hace más de un año. Ahora, tanto él como
Astrid, la madre de Mónica, vieron en vivo y al borde del court cómo la
ex finalista junior del Abierto de Australia y Roland Garros 2011 está
en condiciones de ganarle a una top-ten.
"No he hablado con ellos todavía" cuenta Pica desde las entrañas del
Patrick Rafter Arena. "Pero estoy bien contenta con lo que he logrado
aquí. He crecido como jugadora y como persona. Y esto me empuja a
seguir adelante".
Próximos desafíos: sortear la qualy del Australian Open, ingresar el
top-100, y seguir soñando en grande. Pero como ella misma dice, sin
dejar de picar piedra.
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