Tras dos horas y 16 minutos, David Ferrer se despidió de Wimbledon
en cuartos de final: el argentino Juan Martín del Potro batió a Ferrer por 6-2,
6-4 y 7-6 (5). En el primer juego, se
escurrió la rodilla izquierda de Del Potro en una carrera lateral y el
argentino sufrió una espectacular caída.
Con Del Potro tendido sobre el pasto de la Centre Court de Wimbledon, a los
ojos de Rod Laver, Sir Alex Ferguson, entre otros, la impresión general era de
que podía producirse un abandono, pero el gigante de Tandil (1,98 de
altura) recibió asistencia médica y unas píldoras con las que regresó a jugar
lo que el mismo Del Potro iba a describir como su ‘mejor tenis en el torneo’.
Ferrer, por su parte, apenas pudo calentar diez minutos por la mañana a causa
de sus molestias en el tobillo izquierdo, donde tuvo que ser infiltrado con
anestesia local. “No siento nada”, gritó David durante el partido, hacia su
palco de técnicos. En ese palco ha faltado durante todo este Wimbledon el
entrenador de Ferrer, Javier Piles, retenido en España por motivos familiares.
La clave del partido fue la tremenda y sostenida intensidad del
servicio de Del Potro, quien concretó el 72%
de sus primeros servicios… con los que ganó el 87% de puntos jugados. Sin
detectarse mucha merma de movilidad, Del Potro sirvió 12 saques directos,
por ocho de Ferrer, que sólo dispuso de dos bolas de ‘break’ sobre el
terrorífico servicio del argentino: ambas, en el primer set. Del Potro quebró
el saque de Ferrer en tres ocasiones (3/8) y aunque Ferrer se acercó a dos
puntos de ganar el tercer set (5-4, 15/30 y ‘deuce’), el pegador de Tandil supo
escapar al acoso del español. En el ‘tiebreak’ del tercer set, Ferrer se vio
con 1-4 abajo, pero igualó hasta 4-4. Ahí, Del Potro enganchó un resto
fenomenal sobre un primer servicio de Ferrer (ocho saques directos) que valió
su peso en oro. Con 5-5, Ferrer volvió a hallarse a dos puntos de ganar el set,
pero Del Potro sirvió el 6-5 y, con Ferrer al servicio, una fantástica derecha
del argentino, paralela y en carrera, puso fin a la agonía.
Juan Martín del Potro aseguró hoy que su rodilla "no
empeora" pero que tampoco se encuentra como le "gustaría" de
cara al partido que disputará este miércoles contra David Ferrer.
Del Potro, de 24 años,
afrontará mañana los cuartos de final con una lesión en la rodilla izquierda
que arrastra desde una caída en la tercera ronda del torneo.
El de Tandil se entrenó en el
All England Club "más suelto" que días anteriores y posteriormente
declaró a ESPN que, pese a no estar en las mejores condiciones, la rodilla sí
le permite estar "estable".
"Lo bueno es que no
empeora aunque tampoco la tengo como me gustaría. Me deja estar estable por el
momento", señaló Del Potro al salir del entrenamiento, tras el cual
dedicaría el día a "descansar y a los tratamientos", dijo el argentino.
“He sentido mucho dolor tras la caida y he estado a punto de
retirarme. Los médicos me dieron píldoras que han parecido tener magia. He necesitado jugar mi mejor tenis en el torneo ante Ferrer,
que el lunes será el número tres del mundo, y el golpe del ‘match point’,
además de que tuve suerte, se ha tratado de mi mejor derecha en este
Wimbledon”, dijo Del Potro, que en su primera semifinal en el all England se
enfrentará a Novak Djokovic,
El serbio Novak Djokovic,
número uno del mundo, no dejó dudas en su duelo ante el checo Tomas Berdych (7°) y se impuso por 7-6
(5), 6-4 y 6-3 para avanzar a las semifinales de Wimbledon. Ahora jugará ante
el argentino Juan Martín del Potro (8°), quien venció al español David Ferrer (4°) en sets corridos.
Primer turno de la jornada, cancha 1 (en la central jugaban Del
Potro y Ferrer): saque de Djokovic, derecha de Berdych. Esos eran los golpes
dominantes en el arranque. El checo, finalista en la Catedral en 2010, utilizó
toda la firmeza de su impacto para sumar y además para salvar tres puntos de
quiebre en contra, mientras que el serbio, con apenas dos errores no forzados,
se abrió camino con la solidez de su servicio. Hubo muy buenos intercambios de
golpes, con la potencia de Berdych y la versatilidad de Djokovic, pero fue el
número uno del mundo el que sacó mayor provecho de la situación y se terminó
quedando con el primer set en el tiebreak.
La historia cambió radicalmente no bien comenzó el segundo set.
Doble quiebre de Berdych para un rápido e inesperado 3-0, pero llegó la
reacción de Djokovic. El serbio salió con un ímpetu más ofensivo -con un revés
más dominante-, recuperó terreno y se puso al mando por 4-3. Y no lo cedió,
aunque en parte se debió a los errores del checo. Sí, porque a la posibilidad
que le dio de reacción a su rival, el séptimo favorito siguió dando ventajas.
Perdió algo de fuerza y falló cuatro derechas casi consecutivas en el último
game. Así Nole, luego de 40 minutos de acción y en un set que parecía
imposible, extendió la ventaja.
Conocedor de estas batallas, el serbio no dejó pasar las
oportunidades. Mantuvo su regularidad en el juego, continuó con su servicio
dominante y logró un quiebre en su primera chance -en el quinto game- para
ponerse 4-1. Ahí empezó a escribir la sentencia. Y no perdió el rumbo. Con un
juego preciso, valiéndose a veces de los errores de Berdych, Djokovic cerró la
historia sin dudas y consiguió su pase a semifinales de Wimbledon por cuarto
año consecutivo (fue campeón en 2011) y por quinta vez en su carrera. Además
será su 13ª vez seguida entre los cuatro mejores de un Grand Slam.
El serbio tendrá, entonces, como rival en semifinales, al
argentino Del Potro (8°), quien, decíamos, venció a Ferrer (4º) por 6-2, 6-4 y
7-6 (5), con un tenis de alto vuelo y agresivo, tras unos primeros games de
incógnitas por una caída que repercutió en sus dolores en una rodilla. El dato:
ambos llegan a esta instancia sin ceder sets.



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