Novak Djokovic salió tocado de parís después de caer en las semifinales
de Roland Garros ante Rafa
Nadal. Había confesado públicamente que su gran reto esta
temporada pasaba por ganar en la capital francesa y completar así el Grand
Slam.
En el combate Djokovic-Del Potro se
disputaron 368 puntos, de los que Djokovic ganó 190, con una cuenta de 80
golpes ganadores y 22 saques directos. Del Potro firmó 48 golpes ganadores pero
incurrió en nueve errores no forzados menos que Djokovic: 37-48. En el
‘tiebreak’ del cuarto set, Djokovic (42/56 de puntos ganados en subidas a la
red) desaprovechó dos puntos de partido, uno de ellos con su saque y tras un
peloteo que controlaba... en apariencia. Pero a esas alturas, y tirando a la
desesperada, Del Potro andaba lanzando golpes ganadores en carrera como
cartuchos de dinamita, con estacazos de derecha a… 192 km/h.
Obviamente, el argentino no
evidenció limitación en esa rodilla izquierda que tan malas sensaciones ofreció
en el arranque de su turno de cuartos ante David Ferrer. Tras alguna carrera
frenética, Del Potro acabó subido a las vallas de las primeras filas.
El serbio necesitó desconectar tras
el palo moral, regresó a Belgrado a recargar las pilas y se ausentó de los
cuatro torneos previos a Wimbledon y que se suelen utilizar de adaptación al
verde. Londres está viendo una buena versión de Nole, que tuvo que tirar de
físico, calidad, casta y muñeca para doblegar en semifinales al argentino Juan Martín del Potro por un
marcador de 7-5, 4-6, 7-6(2), 6-7(6) y 6-3 tras casi cinco horas de acción en
el choque que abrió la jornada en la Pista central del All England Tennis Club.
El emocionante tie break del 4 set que gano Del Potro.
"Ha sido uno de los mejores
partidos y más emocionantes de los que he sido parte", comentaba el número
uno al finalizar el encuentro. El duelo se planteó desde el inicio como una
partida de ajedrez y se advirtió que se decidiría por pequeños detalles. Los
problemas físicos de Del Potro, que nunca terminó de apoyar con confianza su
maltrecha rodilla, quedaron en un segundo plano cuando la pelota echó a volar
de un lado a otro de la red.
La definicion del partido, Nole a la final.!
El desgaste del fondo de pista
permitían a uno y otro deslizarse con más facilidad que en rondas anteriores y
llegar a lo que antes parecía imposible. Contorsionistas de la raqueta viviendo
al filo de un alambre en el marcador. Todo parecía abocado a la muerte súbita
cuando dos errores no forzados de Del Potro regalaron el primer set a Djokovic.
Fue el tandilense quien logró el primer break del partido tras 20 juegos
consumidos, aunque no lograría equilibrar la balanza hasta al muerte súbita del
segundo acto.
El reloj se consumía y el público,
que no dejó ni una sola butaca vacía en el coliseo londinense, se frotaba las
manos por el alto nivel de tenis exhibido por ambos tenistas sobre el tapete.
Una batalla propia de gladiadores y que viene siendo habitual en las últimas
rondas de loas Grand Slam en época moderna que acabaría nuevamente en un
tie-break que esta vez se llevó el serbio con suficiencia. Todo parecía
destinado a la victoria de Djokovic, máxime con un 4-3 y servicio a favor, pero
Del Potro quería decir la última palabra. El argentino tiró de pundonor para
voltear el marcador hasta en dos ocasiones (3-4, 5-6) y forzar una muerte
súbita donde tuvo que levantar dos bolas de partido (4-6) para acabar forzando
el quinto acto.
Todo o nada, sin margen de error. La
gente miraba el luminoso y no daba crédito a las casi cinco horas de juego a
las que se acabaría llegando. Una sesión intensa que solo bajó de intensidad
cuando Djokovic firmase en el siempre clave octavo juego la ruptura definitiva.
El revés paralelo con el que selló la victoria Nole dio paso a un nuevo show
del número uno del mundo. Gesto de rabia, saludo a la grada y reparto de
toallas, bebida y muñequeras al respetable.
El británico Andy Murray, segundo cabeza de serie en Wimbledon,
remontó un primer set en contra ante el polaco Jerzy Janowicz, número 22 de la
ATP, para vencer en la segunda semifinal del torneo por 6-7(2), 6-4, 6-4 y 6-3,
en dos horas y 52 minutos.
Murray jugará este domingo ante el número uno del mundo,
Novak Djokovic, su segunda final consecutiva en la pista central del All
England Club y tratará de dejar en casa el trofeo de Wimbledon por primera vez
desde 1936.
Los aficionados británicos, que ya vieron como su jugador
predilecto perdía los dos primeros sets ante Fernando Verdasco en cuartos de
final, volvieron a sufrir hoy en un partido que quedó detenido por falta de luz
durante 28 minutos, el tiempo que tardó el All England Club en desplegar la
cubierta de la pista central y encender los focos.
En el penúltimo peldaño de su camino hacia una gesta que el
público de Londres espera con impaciencia desde años, el escocés se encontró
con el escollo de un tenista que saltaba por primera vez a una semifinal de
Grand Slam y no tenía nada que perder.
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Murray un poco molesto por la decision de cerrar el estadio por la poca luz
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Nunca antes un polaco había llegado tan lejos en un gran
torneo, una presión que no pareció afectar a Janowicz en un primer parcial en
el que se acabó imponiendo al desempate.
Murray, que ha disputa las semifinales de Wimbledon
invariablemente desde hace cinco años, tuvo que apretar los dientes en un
segundo set en el que mejoró su efectividad al servicio y acabó equilibrando el
duelo.
Los medios británicos insisten desde hace años en que el
escocés sufre miedo escénico cuando salta a la central de Wimbledon, donde el
público siempre espera lo mejor del héroe local.
En los últimos tiempos, sin embargo, el actual número dos
del mundo ha demostrado que los factores psicológicos ya no le afectan tanto
como antes.
El verano pasado se colgó el oro olímpico sobre la hierba
de Londres, y poco después conquistó su primer Grand Slam sobre la superficie
dura de Estados Unidos.
En esta ocasión, Murray parece estar preparado para
batallar por llevarse su primer Wimbledon, y lo hará contra un número uno del
mundo, Novak Djokovic, que saltará a la pista el domingo previsiblemente
cansado tras disputar una semifinal de casi cinco horas ante el argentino Juan
Martín del Potro.
Murray, tras remontar el segundo set, invirtió finalmente
algo más de dos horas en deshacerse de Janowicz y seguir adelante en su camino
hacia la final.




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