Cuando
Federer era vago...
Es sabido: Roger Federer no fue
siempre el impoluto caballero suizo que es de unos años a esta parte. Detrás se
hunde una adolescencia "rebelde", con actitudes sobradoras y raquetas
destrozadas, con huellas comunes de la edad y la soberbia de saberse ya
entonces uno de los mejores jugadores de toda su generación.
Uno de los que vivió más de cerca la
transformación de Federer fue Marc Rosset, ex top-ten suizo y compañero de ruta
de Roger por siete años en el tour: "Recuerdo la primera vez que entrené
con él, en Ginebra. Él era un talentoso junior, pero parecía que ni le
importaba estar allí. Era tan vago...", recordó en The Tennis Podcast,
durante el torneo de Basilea.
"Pero era un buen chico -siguió-.
Quería que se sintiera bien en el circuito. Le di algunos consejos, me sentía
un poco como su hermano mayor". Ya en 2012 el propio Rosset le había
detallado a ESPNtenis.com cómo era su relación con Roger en el día a día:
"Entrenábamos, cenábamos, jugábamos dobles en el circuito. Nunca lo vi
como un rival".
Lo cierto es que no solo se
enfrentaron cuatro veces, sino que Rosset fue el encargado de ganarle a Federer
su primera final ATP, en Marsella 2000. "Recuerdo haberlo vencido 7-6 en
el último set. Roger no podía parar de llorar en la ceremonia. Traté de calmarlo
y me respondió que era su primera final y que tal vez nunca jugaría otra en
toda su vida". Para su fortuna, estuvo equivocado. 112 veces equivocado.
La
pesadilla de Serena
Mientras la N°1 se abría paso por el
Masters de la WTA y otra definición acariciaba sus pies, la norteamericana daba
a conocer un particular y repetido episodio: "Tengo una pesadilla
recurrente con las finales de Grand Slam. Sueño que, por ejemplo, estoy en
Australia y dejo el país para ocuparme de algún asunto en Estados Unidos, pero
no vuelvo a tiempo y pierdo el partido por default".
Y así fue como Serena venció a su pesadilla.!
"Venus suele tener exactamente el
mismo sueño. Es un poco perturbador. Y la peor manera de perder una final, sin
dudas", agregó la menor de las Williams. En Estambul, sin embargo, nada la
privó del título y la pesadilla, una vez más, fue para sus rivales. No
obstante, y pese al rotundo 78-4 con que cerró 2013, Serena prefiere no pensar
en esta temporada como la mejor de su carrera: "Hay áreas para
progresar". ¿Qué queda para 2014, entonces? ¿Un año entero sin derrotas?
"No creo. Tal vez alguien más pueda hacerlo, pero yo no".
Con
ayuda familiar
En el Challenger de Buenos Aires, la
última semana, se dio un particular duelo de pareja de hermanos. Allí, Federico
Coria había ganado su primer partido en esta clase de torneos. Y le tocaba
medirse con uno bien duro en segunda ronda: Pablo Cuevas, que, con nivel ATP,
sigue intentando volver a los 100 primeros. Y para Coria era especial: "Es
uno de los primeros que enfrento de los que también fueron rivales de mi
hermano Guillermo", contaba. Si bien recibió algunos tips, lo curioso es
que quien fuera número tres del mundo y acompañó a Federico en sus comienzos no
estuvo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. "Viajé a un par de Futures y
también en torneos Juniors con Fede y otros chicos de la academia. Pero esta
vez preferimos que viaje Román (Ramírez). Desde hace unos meses él se encarga
de los más grandes. Además, nació mi hija hace poco", le explicó el mayor
de los Coria, desde Rosario, donde comanda Coria Tenis.
Quien sí estuvo en el duelo fue Martín
Cuevas, hermano menor de Pablo, 560º ATP en 2012 y aspirando a seguir subiendo
a base de Futures, mientras ayuda al mejor tenista uruguayo. "Principalmente
lo miro porque es mi hermano y me encanta. Miro todos los partidos de él y
algunos de los jugadores que más me gustan, pero no me paso viendo tenis las 24
horas. Antes de que empiece el torneo me pidió que lo ayude y ni lo dudé",
le explicaba. "A veces se ve más fácil que adentro, entonces le cuento mi
parecer. Después él toma los consejos o no. Me encantó esta semana, aunque,
estando afuera, lo sufro como él o más".
Finalmente, con la conducción y el
aliento constante de su hermano, Pablo Cuevas se terminó coronando, al vencer
en la final a Facundo Argüello, justamente el rival de Martín esta semana en
primera ronda del Challenger de Montevideo, donde recibió una invitación.
"Aquel
que nunca pierde, aún no alcanzó la victoria"
Más de Federer en Basilea, esta vez de
la mano de la música. Es que los versos del título corresponden a una canción
del austríaco Udo Jürgens, alguna vez escrita para el también ex N°1 del mundo
Thomas Muster, casualmente protagonista de este espacio la última semana.
Jürgens cantó en la gala de apertura del torneo suizo y su tema tuvo una
dedicatoria especial: "Al mejor jugador de tenis que el mundo haya visto,
Roger Federer".
"En la música, como en el
deporte, uno atraviesa por muchas victorias, pero también por muchas
derrotas", buscó ilustrar Jürgens, según cosigna el Tages Anzeiger. Y,
llevando al extremo el paralelo con Federer, recordó: "Cuando escribí la
canción Thomas estaba pasando por una seria crisis personal".
"Está muy en lo cierto. Todo deportista
debe saber lidiar con la derrota", lo respaldó el propio Roger. ¿Qué opinó
el suizo de la canción en sí? "Fue hermosa... probablemente". ¿Cómo?
"No pude escucharla, todos los años pasa lo mismo -explicó, entre risas-.
Cuando arranca el show, yo estoy en alguna catacumba del estadio, tratando de
enfocarme en mi partido. Esta vez había un televisor, pero sin sonido...".
Azarenka,
la diagramadora
En Pekín, fue Serena la que se sumó al
debate respecto de si las mujeres deberían jugar a cinco sets en los Grand
Slams. Y dio luz verde: "Creo que estamos listas y capacitadas",
retrataba la N°1. En Estambul, la pelota pasó a manos de Victoria Azarenka. Y
la bielorrusa también hizo ruido con sus palabras.
"Creo que se ha hablado mucho del
tema y, más allá de todo lo que se diga, pienso que todas las mujeres nos
en columnamos detrás de una opinión común: estamos listas para jugar lo que
sea", enfatizó la vigente bicampeona del Abierto de Australia. Pero añadió:
"Simplemente pienso que jugar cinco sets puede ser muy desafiante para el
armado del calendario. De hecho, creo que los hombres deberían jugar tres sets.
Sería más interesante. Yo lo diagramaría de esa forma".
Amor
francés
Hace solo cuatro meses, Marion Bartoli
era noticia por la conquista de su primer y único Grand Slam: Wimbledon. Pocas
semanas después, sorprendía al mundo del tenis con su retiro. Ya alejada de las
canchas, hace algunos días sorpresa y conquista volvieron a ser tópicos en el
universo Bartoli, pero confluyeron en una llamativa confesión: la historia de
un ligero "coqueteo" con Richard Gasquet, cuando ella tenía 16 años y
él, 14.
La declaración de Bartoli, todavía Top
15 en la WTA pese a su inactividad, se dio en un programa de entretenimientos
de la televisión francesa, en medio de una "prenda" por haber perdido
un partido de ping-pong. Lo cierto es que esta semana llegó la versión
masculina de los hechos. O más bien la negación de cualquier hecho: "Nunca
pasó eso con Marion. Si hubiera ocurrido no lo escondería. No tengo problema en
hablar de eso, pero jamás existió. Sí con muchas otras", remató un
descontracturado Gasquet en diálogo con L'Equipe.


No hay comentarios:
Publicar un comentario