¿Ya
es profeta en su tierra?
Vencedores y vencidos: de eso se trata
el deporte. Una historia de este estilo se vivió en el Masters 1000 de París
donde el local Pierre-Hugues Herbert (189º en ese momento) pasó la
clasificación para disputar el torneo francés. Del otro lado tenía a Benoit
Paire, 26º y favorito absoluto a quedarse con este emparejamiento de primera
ronda.
Pero la sorpresa fue mayúscula: 6-2 y
6-2 para el hombre de 22 años, que terminó más preocupado por los abucheos que
recibía su rival cuando se retiraba del estadio, que por disfrutar los elogios
por su victoria. "Son los imbéciles que no saben nada sobre el
tenis", dijo el propio Paire, sin vueltas, tras culminar el partido e irse
de París con un récord de 0-3 en el torneo.
Ya más relajado y consciente de lo
conseguido, Herbert reaccionó en conferencia de prensa: "No fue fácil,
pero no tenía nada que perder. Hubo tiempos difíciles. Le agradezco a mi padre
que ha estado allí desde que nací, a mi madre y a toda mi familia. Esto es
realmente algo familiar. Perdí dinero todos los años", contaba,
emocionado, quien era jugador de torneos Futures incluso hasta el mes de julio.
Pero su victoria tuvo un plus:
enfrentar a Novak Djokovic. Terminó siendo un dignísimo 7-6 (3) y 6-3 luego de
que quien está dominando esta etapa del año levantara dos set points en contra,
ante un muchacho que vivía cosas nuevas, más allá de haber intentado en siete
clasificaciones de Grand Slam (a Roland Garros nunca fue invitado). "Fue
muy divertido", comentó el nacido en Schiltigheim. "Hice lo que pude,
no fue suficiente, pero todavía estoy muy orgulloso del resultado. Luché, traté
de hacerlo dudar. Tuve dos puntos de set pero ha respondido bien. No tenía nada
que perder. Esto me da confianza pero tendré que permanecer lúcido para
repetirlo durante toda la temporada", concluía cerrando una semana de
ensueño.
A pesar de las tres victorias y los 70
puntos ATP (nunca sumó tanto en una semana), Herbert sigue lejos de los 100
mejores y deberá seguir apostando a los Challengers. Pero esta experiencia no
la podrá borrar.
Como
un Rolling Stone
Pero mientras Francia suma otro nombre
a tener en cuenta en su rico potencial tenístico, otro comienza a decir adiós.
"La temporada 2014 será la última, no importa lo que pase", así fue
el anuncio de Michael Llodra en Paris-Bercy, luego de caer ante Grigor Dimitrov
por 6-7 (5), 6-3, 6-3. A diferencia de Hugues, Llodra recibió una invitación,
pero no lo pudo aprovechar y, al haber llegado a semifinales en 2012, su
actuación de este año hace que no termine el año entre los 100 mejores del
mundo por primera vez en 2005.
Pero no se rinde. Aun con 33 años,
buscará un año más de tenis pleno, ya sea en singles como en dobles, modalidad
con la que jugó 5 Finales ATP, y que hoy tiene a Nicolas Mahut como su habitual
pareja.
"Me decidí jugar un año más
porque me siento bien físicamente. Siento que todavía soy capaz de jugar bien y
sería una pena no poder disfrutar de eso. No va a ser la gira de despedida de
los Rolling Stones, es un año en el que voy a entregarme a jugar bien",
afirmó, intentando demostrar responsabilidad en la decisión, a pesar de las
lesiones y dolores que no se alejan.
De esta manera, se acerca el final de
la carrera de uno de los que más invitaciones recibió en los últimos tiempos en
torneos franceses y que, ya sin él, el tenis galo cuenta con 11 jugadores
dentro del top 100. Medalla plateada en Londres 2012, en pareja con Jo-Wilfried
Tsonga, ganó cuatro torneos del Grand Slam como doblista . ¿Lo extrañarán?
Nole,
políglota y futbolero
A lo Serena Williams en Roland Garros,
Novak Djokovic atravesó la semana parisina con una ambición particular:
perfeccionar su francés. Pero el serbio no esperó al discurso de cierre como la
N°1, sino que se animó a contestar en ese idioma las preguntas de la prensa
local en conferencia a lo largo del torneo.
Y el detalle, claro, no pasó
inadvertido: "Me impresiona lo bien que manejas el idioma. Además tengo
entendido que hablas italiano, alemán y mandarín...", le marcaron.
"Sí, bueno, primero habría que ver a qué le llama uno hablar un idioma.
Trato de hacerme entender -matizó Nole-. Y me gusta aprender un poco de cada
lengua. Es una manera de acercarme a otra cultura".
El momento de la verdad..!!
"Mi chino está mejorando.
Obviamente aún no está al nivel de mi inglés o de otros idiomas. Pero mi
prioridad por el momento es mejorar el francés", cerró el serbio, que
justamente reside en el Principado de Mónaco. "¿Y español?", le
reavivaron la consulta. "Ahí tengo que trabajar todavía", sonrió.
Había para elegir, entonces, forma de
comunicarse con Zlatan Ibrahimovic. El sueco, figura del París Saint-Germain,
fue a ver la semifinal que el serbio le ganó a Roger Federer y post partido
hasta se metió en la cancha central a pelotear unos puntos: "Con Zlatan
somos amigos, lo conozco de cuando estaba en el Milan. Es un delantero
fantástico, tiene una técnica y una habilidad increíbles y está jugando
bárbaro. Para mí es uno de los mejores del mundo en este momento, si no el
mejor".
Robo,
olvido y preocupación
Una historia mínima de esta semana que
cobró inmediato estado público fue el robo que sufrió Juan Martín del Potro
rumbo a Londres, donde perdió documentos, dinero y objetos personales entre los
que figuraba un rosario bendecido por el Papa Francisco. Conocido el percance
que vivió el argentino, los jugadores que aún permanecían en París mostraron su
solidaridad con el argentino en rueda de prensa. Pero con Federer la situación
fue más allá:
"¿Alguna vez te pasó algo
así?", le preguntaron a Roger. "No recuerdo, la verdad. Sí de haberme
olvidado mochilas -reconoció entre risas-. Con tanto bolso dando vueltas, de
pronto en vez de agarrar cinco te llevas cuatro o algo así. Ha pasado".
"Espero que Juan Martín no haya perdido nada importante, como sus raquetas",
agregó en un tono más serio.
Y el comentario del suizo no es
casual: es que Del Potro sigue jugando con raquetas "viejas", el
modelo con el cual ganó el US Open 2009 y que no está dispuesto a cambiar,
incluso cuando eso derive, por ejemplo, en viajar al US Open con solo cuatro en
su bolso. "Sabía de su situación, lo hablamos cuando estuve en Argentina.
Espero que tarde o temprano lo pueda resolver", apuntó el ex N°1 del
mundo, quien tiene un largo vínculo con la misma marca involucrada.
Numerología
japonesa
Juega Kei Nishikori en París. La
cámara se queda con él. No hay golpes en el plano, tampoco gestos. Simplemente
un número: 20121007, prolijamente estampado en sus zapatillas. ¿Cifra
aleatoria? ¿Guiño publicitario? ¿Alguna palabra codificada? Más sencillo:
2012-10-07. Notación alternativa para el 7 de octubre de 2012, domingo que lo
coronó campeón del ATP 500 de Tokio, su segundo título en el circuito (este año
ganó el tercero, en Memphis) y primero para un tenista de Japón en los ahora 39
años de vida del torneo.
"La victoria fue impresionante.
Todo el mundo estaba emocionado. Nadie en Japón creía que esto podía ser
posible, menos a tan corta edad", le decía por entonces su coach Dante
Bottini. Por eso, despidiendo una temporada con muchos
altibajos, bien vale el feliz recuerdo como impulso para repetir esa semana en
el calendario 2014. Y que a futuro no haya espacio para superponer las fechas a
rememorar.
Game,
Set & Match, Richard Berdych
Mientras Gasquet esperaba para su
partido de octavos ante Nishikori, parte importante de su destino inmediato se
dirimía en otra cancha: Raonic tenía una dura prueba ante Berdych y, si se iba
derrotado (en efecto, si no llegaba a la final) el francés quedaría
automáticamente clasificado para las Finales ATP.
"Fue una situación muy
particular. Podría decir que no estaba pendiente, que solo me concentraba en
preparar mi partido, pero la verdad es que quería saber qué pasaba. Lo miraba a
mi entranador [Riccardo Piatti], él me decía 'enfocate en tu partido'. Pero me
daba cuenta que también era un episodio raro para él", describiría luego
el galo, ya consumada la victoria del checo por 7-6 (13) y 6-4.
"El tiebreak fue durísimo. Éramos
un montón viéndolo. Pero Berdych jugó un gran partido y bueno, así es el
deporte", enmarcó. Y añadió: "Saberme clasificado fue un alivio. Y
una motivación más para salir a jugar con cancha llena. Se dio todo de manera
ideal".




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