Invitados no deseados
Angelique Kerber ganó
con autoridad el WTA International de Linz y se convirtió en la última
clasificada al Masters de Estambul. Pero detrás de su camino en Austria hubo
una historia repleta de grises. Para empezar, hay que recordar que la alemana
se unió al evento a último momento, gracias a una wild card de la organización
ante la baja de Petra Kvitova. Y a partir de allí comienzan los problemas. Es
que mientras la jugadora llegaba a un acuerdo con las autoridades del torneo,
el cuadro ya había sido sorteado. Y la resolución para incluir a la futura
campeona fue todo menos elegante.
Primero hubo que
hacerle lugar. Y la plaza apuntada fue la de la local Lisa-Maria Moser (322ª),
de 22 años, y presta a disputar su segundo WTA del año (en el anterior, también
en Austria -Bad Gastein- había escalado hasta cuartos). La joven dejó libre su
wild card "por razones personales", aunque en la propia gacetilla del
certamen reconoció: "Entiendo que una top ten es muy importante para el
torneo y no puedo cuplar a nadie, pese a que obviamente es una lástima para
mí". El premio consuelo que encontró la organización fue darle una
invitación para el cuadro de dobles.
Pero hay más, porque
al concretarse el cambio de nombres con el sorteo ya hecho, restaba rearmar las
llaves: a Kerber le correspondía ocupar su lugar de favorita y no el que
originalmente tenía Moser. En efecto, la alemana desplazó como primera
preclasificada a Sloane Stephens, pero, para evitar más cambios, la
estadounidense mantuvo su plaza en la zona alta del cuadro, cuarto que
permaneció prácticamente inalterable. A Kerber se la ubicó en la parte
inferior, la que en principio ocupaba Ana Ivanovic. Con estas variantes, la
serbia quedó como tercera sembrada y pasó a tener un cuadro ligeramente más
complicado. "Una de esas cosas en la que te das cuenta que estás totamente
indefensa", protestó vía Twitter, recibiendo inmediato (y viral) apoyo de otras
jugadoras.
De cualquier manera,
Ivanovic se las arregló para prevelacer en su nuevo camino y arribó, nada
menos, a su primera final en dos años, donde caería justamente a manos de
Kerber. Pero, a varios kilómetros de Linz, hubo otra jugadora furiosa con la
historia de la invitación tardía y sus desencadenantes: Caroline Wozniacki.
Claro, la danesa guardaba hasta entonces la última plaza disponible para
Estambul. Y el título de la alemana la quitó de ese lugar. "Es muy extraño
todo lo que pasó. No entiendo cómo de pronto pueden cambiar el cuadro y
distribuir las invitaciones de esa manera. Le escribí a Stacey [Allaster, CEO
de la WTA], pero no obtuve una respuesta apropiada", se quejó Wozniacki en
diálogo con el periódico danés Ekstra Bladet. Lo cierto es que, por desprolijo
que haya sido, todo se ajustó a las reglas de la WTA.
El placer de jugar
No todas las
historias tienen que ver con ganar y acumular récords y dólares en premios. Los
capítulos en donde el solo hecho de jugar causa placer se suman en todo el planeta.
A repasar: el italiano Enrico Becuzzi, el sueco Jonas Bjorkman, el malasio
Ashaari Zainal y siguen las firmas.
La última semana se
sumó la historia de Sebastián Bettiol que, a los 39 años, jugó su primer
partido en Challengers, aunque sea en dobles. En pareja con su pupilo Gonzalo
Villanueva, aprovechó una baja y entró a la cancha. Curiosamente, hace 10 años
tuvo ranking ATP en duplas: simplemente por haber superado una ronda en el
Future de Blois, en Francia, y por no presentación de la pareja rival. Esta
vez, la derrota ante las promesas Christian Garín y Emilio Gómez no le darán
puntos ATP, pero le alcanzó para darse el gusto y llevarse 125 dólares.
Mientras tanto, en el
otro hemisferio, comenzó el ATP de Estocolmo, el preferido por Joachim
Johansson. Sí, aquel jugador que fuera top 10 en 2005 y brillara en Copa Davis
a partir de su servicio, antes de que las lesiones lo retiraran. Si bien en
2009 dejó el circuito estable, en 2010 disputó un solo partido: fue derrota
ante el argentino Leonardo Mayer, por la ensaladera. Y, entre febrero y marzo
de 2011, disputó un Challenger, jugó una serie de Copa Davis (venció a Gabashvili,
76º en ese momento) y un Future en Suiza, donde debió retirarse nuevamente por
lesión.
Pero no se rinde.
Esta vez, Pim-Pim aceptó una invitación para jugar la clasificación en el ATP
sueco, sin intenciones de regresar al circuito (por ahora) pero sí para
prestigiar el torneo. Se preparó entrenando con el propio Bjorkman y también
con Thomas Johansson, otro de los que brillara en la última gran camada sueca.
"Entro con el mismo estilo de juego de siempre: jugar de forma agresiva y
tratar de controlar el resultado", le decía al medio sueco Sportbladet.
¿El resultado? Atravesó la clasificación sin ceder sets y acumulando 27 aces
(bastante razonable para sus antecedentes) y jugará, en primera ronda, ante el
colombiano Alejandro Falla.
Una derrota
políticamente incorrecta
Cuartos de final en
el Challenger de Tashkent (Uzbekistán), torneo con 125 mil dólares en premios y
125 puntos para el campeón. Una llave enfrenta al tunecino Malek Jaziri y al
israelí Amir Weintraub, pero el partido no se jugará. Jaziri no se presenta y
Weintraub avanza automáticamente a semifinales. ¿Por qué se ausentó el
tunecino? Versión oficial: dolor en la rodilla. Razón verdadera: la propia
federación de su país se lo ordenó, como protesta del régimen árabe ante el
conflicto bélico que Israel mantiene con Palestina.
"Luego de un
encuentro con el Ministro de Juventud y Deporte, tengo el inmenso dolor de
informarle que se le exige no jugar contra el jugador israelí", le expresó
la entidad tunecina a Jaziri, vía mail. El jugador remarcó que esto le podría
traer sanciones dentro del circuito, pero no hubo marcha atrás en la decisión.
Y él obedeció.
"Lo único que
esperamos es que esto no afecte su futuro", le dijo su hermano Amir a la
radio tunecina Shems FM. "Todo este asunto ha puesto mucha presión en él.
La gente lo llama, le manda mensajes, comenta en su Facebook... tuvo que
cambiar su teléfono. ¿Se imaginan si hubiera jugado?".
El caso seguirá en
manos de las organizaciones que rigen el tenis mundial y aún no es claro qué
resolución se tomará: "Existe una clara distinción entre la jurisdicción
de la ATP, sobre los jugadores, y la de la ITF, sobre las federaciones. Estamos
estudiando las circunstancias específicas del tema de manera conjunta y
actuaremos acorde a ello", expresó un vocero de la ATP, según detalla la
agencia AP.
La WTA también tiene
sus Bryan
El torneo de Linz
dejó historias para el recuerdo. Y en el dobles también. Las checas Karolina y
Kristyna Pliskova se consagraron en la especialidad, siendo entonces la novena
pareja de hermanas que suma un título WTA (Serena y Venus Williams son las más
exitosas, con 21 títulos juntas). Pero hay más: son las primeras en hacerlo
siendo mellizas, lo que le da un marco bien curioso.
En Austria, vencieron
a las máximas favoritas, la canadiense Gabriela Dabrowski y la polaca Alicja
Rosolska por 7-6 (8) y 6-4 para merecer el festejo. "Mi hermana jugó mejor
en la final, pero yo estaba jugando mejor en los otros partidos" decía,
feliz, Kristyna Pliskova. "Es una gran sensación para los dos", contó
Karolina mientras coincidían en que jugar con su propia hermana es increíble,
"mucho mejor que jugar con otra persona".
Habiendo crecido
juntas, también tenísticamente, claro, son decenas las veces en las que fueron
compañeras, ya sea como juveniles, en torneos menores, en la élite de la WTA e
incluso en torneos del Grand Slam. De hecho, esta era la segunda final para
ellas, luego de la caída en Palermo también este año.
Los estadounidenses
Bob y Mike Bryan ganaron todos los torneos del Grand Slam (15 en total, récord
absoluto), los nueve Masters 1000 (no así Shanghai, aunque sí lo hicieron
cuando la plaza correspondía a Hamburgo), la medalla dorada olímpica, la Copa
Davis y la Copa Masters. Imposible opacar a la pareja de mellizos más exitosa.
Pero vale el reconocimiento para las hermanas Pliskova.
El nuevo, la copia y
la original
Una verdadera
revolución en Twitter. Hace unos meses que empezó a convivir en la red social y
ahora, en medio de un tiempo libre entre su entrenamiento, Roger Federer se
decidió a interactuar con sus seguidores desde Asia. Con el hashtag #AskRF, el
suizo se sometió a las preguntas de sus fanáticos durante un largo rato. Entre
sus respuestas, además de cruzarse en elogios con Juan Martín del Potro,
Federer entregó otras pintorescas apreciaciones. Destacó que entre sus
películas favoritas, como no podía ser de otra manera, estaba "El
caballero de la noche" y que, al momento de ver series, le gustaban Lost,
Prison Break, Entourage y Heroes, pero, ya soltándose un poco y bromeando, se
animó a decir que todo eso era antes de ser padre.
Federer pareció
ponerle un punto final al ida y vuelta, pero antes dejó en claro que le resultó
muy divertido y consultó si querían que lo hiciera más a menudo. Y parece que
las respuestas de sus seguidores dieron resultado. A las dos horas, después de
salir a correr, volvió a la red social con el #AskRF. En su nueva aparición,
remarcó que sería divertido jugar dobles mixtos con Serena Williams y que entre
sus tantos viajes por el mundo quedó encantado con las Cataratas del Iguazú,
lugar que conoció en diciembre último durante sus exhibiciones en la Argentina
y Brasil. También destacó como destino a Sudáfrica, Maldivas y, bien
burocrático, los Alpes suizos.
A su vez, no sólo Del
Potro se unió al #AskRF sino que también Laura Robson tuvo su participación,
aunque naciendo desde ella. La británica le preguntó si "podía ser su
mejor amigo" y Roger respondió con un retweet, a lo que, tras el aviso de
un participante de la charla, la joven tenista lanzó: "Tomo eso como un
contundente sí. Gol".
Pero el mundo del
twitter tenístico estuvo más agitado ese martes. Maria Sharapova imitó por
completo la modalidad del suizo y también buscó interactuar con sus seguidores,
aunque con mucho menor éxito. La rusa, poco creativa, utilizó el hashtag
#AskMS. Y, rápida de reflejos, Serena Williams avisó un nuevo contacto para el
viernes en la red social con su ya tradicional #FridaySerena. El nuevo, la
copia y la original.
Cuestión de espíritu
Entre tanta consulta
sobre su recuperación física, el avance en Shanghai y la posibilidad latente de
llegar a las Finales de Londres, a Jo-Wilfried Tsonga lo sorprendieron con un
paralelismo puntual: "¿Por qué tiende a hablarse de España como nación
líder en el tenis y no se tiene en cuenta a Francia en el mismo nivel?".
Desde lo que marcan los rankings, el planteo tiene asidero: ambos países
cuentan con siete jugadores dentro del Top 50 y más de 10 Top 100 (Francia 12,
España 14). Lejos de reproducir respuestas prefabricadas para descartar la
teoría del periodista, Tsonga ensayó una hipótesis:
"Es una buena
pregunta. No tengo la solución, pero hacemos todo para cambiar la estadística
que marca que van varios años sin ganar la Copa Davis y que no tenemos
jugadores en el Top 5. Tal vez ocurra en un tiempo. Por el momento, tenemos que
trabajar juntos y apoyarnos mutuamente para alcanzar lo máximo, impulsarnos
unos a otros. Debemos trabajar en equipo como lo hicieron los españoles. Yo veo
que siempre se la pasan juntos, se reúnen a cenar, hablan un montón. Digamos
que tienen un gran espíritu colectivo. Nosotros somos unidos, pero no
tanto".
Otro francés que tocó
el tema fue Monfils: "Puede que sea cierto lo que dice Jo. Pero, para ser
honestos, creo que en definitiva lo que no tuvimos fue serte. Quiero decir, aun
si eres amigo de otro, lo que cuenta es tu talento. Tal vez en nuestro país se
trabaja mejor con la explosión de los chicos. Por eso tenemos tantos jugadores.
Alguna generación será mejor, otra no tanto. Pero insisto, faltó suerte".




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