Por el honor. Y por 200 puntos, nada
menos. No era poco teniendo en cuenta que un torneo ATP 250 otorga 150 unidades
al finalista y que 180 puntos es el premio para el semifinalista de un ATP 500.
Nada despreciable para ambos, menos para Novak Djokovic, que quiere seguir de
cerca el número uno de Rafael Nadal. Finalmente, el serbio se lllevó la
recompensa: venció al francés Richard Gasquet por 7-6 (5), 4-6 y 6-3.
El serbio, inteligente, buscó que cada
punto y cada game sea bien corto, resolviendo de manera ofensiva en cada
ocasión aunque con suerte dispar. Así, quebró el servicio de su rival en el
primer juego del encuentro. Pero en el décimo game sirvió para set cuando sus
desconcentraciones hicieron que el galo doblegara su servicio. Por eso, el
número dos del mundo recién pudo cerrarlo en el tiebreak, por 7-5, luego de 48
minutos de juego, más allá de acumular 17 errores no forzados (y 11 tiros
ganadores).
El segundo parcial comenzó distinto:
el galo sacó ventajas de los puntos largos para ponerse en ventaja rápidamente.
Además, esta vez fue Gasquet quien sacó para set en el décimo game y pudo
concretar para obligar al set final.
La historia se repitió en el tercero.
Nuevamente uno de los dos se adelantó 2-0 y esta vez fue el serbio que nunca
perdió la ventaja para el 7-6 (5), 4-6 y 6-3 final tras 2 horas y 9 minutos de
juego y a pesar de tener un diferencial de -15 entre tiros ganadores y errores
no forzados (30 contra 45). El francés, en cambio sumó 27 winners y 33 errores.
Antes del encuentro, tanto el serbio
como Richard Gasquet conocían su futuro en este torneo. Mientras el primero,
luego de ganar sus dos primeros encuentros, se había asegurado el primer lugar
en el Grupo B, y enfrentará este domingo a Stanislas Wawrinka, para Gasquet fue
la despedida en el torneo en el que aun no pudo ganar.
En ese contexto, el serbio y el
francés se enfrentaron por undécima vez en el circuito, donde Gasquet se quedó
con un parcial luego de 6 años. Las anteriores confrontaciones habían sido 9
victorias para el número dos del mundo, contra apenas una del galo, que lleva,
ahora 8 derrotas consecutivas. Pero hay más de esta paternidad: en ese lapso,
el serbio ganó 16 parciales consecutivos (contando el primero de esta noche).
El cierre del partido, no tiene sonido el video...
Con este desenlace, quedó en claro que
no fue el paso deseado para Gasquet por Londres y así cerró su temporada. Más
allá de esto, se ganó el lugar en el año luego de consagrarse en Montpellier,
Moscú y Doha (todos torneos ATP 250), además de alcanzar las semifinales en el
US Open (con victoria ante David Ferrer incluida) y en Miami (batió a Tomas
Berdych), y los cuartos de final en Monte-Carlo y Canadá.
Mientras tanto, Novak Djokovic, dueño
de seis títulos este año, va por la frutilla del postre. Estiró su racha
invicta en 20 partidos y llega con gran confianza a las semifinales del
domingo.
En un partido muy emotivo, con puntos
de alto nivel pero también repleto de irregularidades, Roger Federer venció por
4-6, 7-6 (2) y 7-5 a Juan Martín del Potro y logró el último boleto para las
semifinales de Londres, donde lo espera nada menos que Rafael Nadal.
Federer prevaleció tras dos horas y 26
minutos de pleno dramatismo, con dominios oscilantes, chances desperdiciadas de
ambos lados y una alta cuota de equivocaciones en momentos límite. Aun dentro
de ese contexto, el suizo mostró algo más de consistencia en el plano general
del partido y terminó festejando una nueva clasificación a las semifinales de
la ex Copa Masters (de sus 12 participaciones solo quedó eliminado en primera
ronda en 2008).
El ex N°1 del mundo estuvo break abajo
en el segundo set y luego 0-3 en el tercero, pero en ambos casos resurgió con entereza
y se llevó por delante a un Del Potro que falló en la estocada final y que dejó
pasar la chance de quedar a un triunfo de ser el N°3 de la ATP (terminará la
temporada como N°5).
En efecto, Federer hasta estuvo cerca
de revertir una desventaja de 1-5 en el primer parcial, pero el argentino
terminó llevándose la manga por 6-4. Federer había comenzado el encuentro
particularmente errático con su revés y el tandilense no perdonaba. Pero el
suizo empezó a buscar más control con el slice y rápidamente encontró
respuestas.
Tan vertiginosa fue la recuperación de
Federer que llegó a tener dos break points con Del Potro sirviendo por segunda
vez para set, en 5-4. Pero allí el argentino contó con un importante aliado,
que luego se iría desfigurando: el saque. Dos de sus tres aces en el parcial
los consiguió en ese game y con otros tres saques ganadores completando la
cuenta tomó la delantera en el marcador.
Ni siquiera el tweener de Del Potro pudo ante la magia del maestro.
Aquel cierre hacía prever un segundo
set mucho más parejo, pero entonces volvieron a emerger los errores de Federer,
una seguidilla de malas decisiones que lo dejaba 0-40 y otro revés sin destino
que le daba un nuevo quiebre de arranque al argentino, que enseguida confirmaba
la ventaja para 3-1.
Set y break abajo, con la sensación de
haber dejado pasar el tren, todo era cuesta arriba para Federer. Y fue entonces
cuando apareció su mejor versión: decisión, agresividad, definición en la red y
12-0 en puntos; sí tres games seguidos, con break incluido, y el 1-3 que mutaba
en 4-3.
La imagen de Del Potro era ahora de
frustración, impotencia y ligero desconcierto. Postales, todas, que se
articularon en el tiebreak, donde el suizo dejaba su marca con dos aces y un
gran punto en la red para reestablecer la paridad en el resultado y llevar las
cosas a un tercer set, igual que en sus últimos dos duelos en las Finales ATP
(2009 y 2012).
Y la definición mucho tuvo que ver con
ese segundo parcial: otra vez, Del Potro presionando de arranque; y, de nuevo,
Federer con un comienzo frío, con golpes a destiempo y sin correlación con los
games anteriores. Así el argentino llegó al ya comentado 3-0 del último set. Y,
entonces, la reaparición de los vaivenes...
Federer volvió a pisar el acelerador
cuando la situación más se lo demandaba, soportó uno tras otro los misiles de
Del Potro y volvió a mostrar pasajes de su mejor tenis, con cambios de ritmo,
control a la carrera, buen movimiento de piernas (algo que se había marcado
como asignatura a corregir) y una notable mejora en la definición de los
puntos.
Con ese repertorio y una sustancial
ayuda de mano de los errores del argentino, Federer volvió al partido, se puso
3-3 y a la expectativa de una nueva oportunidad. Del Potro ya no presionaba
desde la devolución y contaba con un bajo porcentaje de primeros servicios. Era
tiempo de ir por el golpe. Así lo entendió el suizo.
Quiebre en 6-5. Chance de servir para
partido. Dos saques ganadores, pero tres puntos cedidos del lado par, todos, en
este caso, por mérito de Del Potro. ¿Resultado? Break point. Pero no habría
nuevas sorpresas. El tandilense dejó en la red su última chance, Federer tuvo
luego su primer punto para partido y fue suficiente. Ace. A la T. Y mucho más
que un saque ganador: triunfo, clasificación e impulso de confianza
inconmensurable.
En el global, Federer terminó el
partido con 39 winners y 36 errores no forzados. Del Potro escaló hasta 27
tiros ganadores y 35 equivocaciones. Pero además, lo dicho: el suizo totalizó
un 80% de puntos ganados con su primer servicio, mientras que el argentino
metió menos del 60% y allí ganó el 65%.




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