Con un nivel superlativo y una
superioridad más holgada de lo que refleja el resultado, Novak Djokovic venció
por 6-3 y 6-4 a Rafael Nadal y gritó campeón en las Finales ATP por tercera vez
en su carrera. Además, el serbio estiró a 22 su racha de victorias consecutivas
(no pierde desde la final del US Open). Y podrá seguir aumentando ese número el
próximo fin de semana, en la definición de la Copa Davis ante República Checa.
Para el español, N°1 del mundo, sigue la espina de no poder coronarse en la ex
Copa Masters (esta fue su segunda final), uno de los pocos torneos grandes que
le faltan (junto a Miami, Shanghai y París).
Djokovic fue quien impuso condiciones
de principio a fin. Tuvo un leve tropiezo en el primer parcial, pero supo
recuperarse y ya no pasó sobresaltos ante un Nadal aplacado, preso de la
agresividad del serbio, que igual que en Pekín, fue mucho más en la pista y
cantó victoria en sets corridos.
En el primer set, hubo tres tramos
bien marcados: el primero, netamente favorable a Djokovic, con búsqueda de
líneas, un winner tras otro y una inmediata ventaja de 3-0. Nadal no podía
romper esa presión y tampoco encontraba respuestas desde su juego.
En aquel 0-3, el español cometió dos
dobles faltas y llegó a servir otra vez break point abajo. Pero lo sacó
adelante para frustración de Djokovic (curiosa postal, ante la diferencia que
ya entonces se notaba) y salió del cero.
Ante esa chance perdida, Djokovic
inexplicablemente se dejó caer, se repitió en errores y malas decisiones y
cedió su saque por única vez en el partido, para pasar de aquel contundente 3-0
inicial a un 3-3 poblado de incertidumbres.
El match point
Sin embargo, el serbio supo volver
sobre sus pasos a tiempo. Y ya no descarriló. Sólido con su servicio (seis
aces, ninguna doble falta y un destacadísimo 70% de puntos ganados con el
segundo saque), Djokovic jamás cesó en su búsqueda. Nadal quedaba en segundo
plano, obligado a defender (y a tener que hacerlo magistralmente, para colmo),
ante un rival que mostraba un libreto ofensivo repleto de variantes y que
también decidía bien en la red (allí ganó 14/19, contra solo 4/6 del
mallorquín).
El punto que destrabó esa manga
inicial, no obstante, tuvo de parte de Djokovic tanto de capacidad en ataque
como de destreza en defensa: break point a favor, el serbio llegó a una pelota
casi imposible que había abierto bien Nadal y la devolvió con un espectacular
globo cruzado a las espaldas del manacorí para luego cerrar el tanto en la red.
Una nueva diferencia lo ponía a las
puertas del primer parcial. Y esta vez no habría bache. Un guiño de la suerte
con una pelota que tocó red y pasó lo privó de quedar 15-40, pero luego conectó
una gran apertura para su primer set point y allí apareció otro aliado
importante: el ace. Se iba, entonces, la manga inicial, y crecía la figura de
Djokovic. 11-3 en winners a favor del serbio terminó el capítulo. Nadal metía
pocos primeros saques (58%) y allí ganaba apenas por encima de la mitad de los
puntos.
En el segundo set no hubo tiempo para
pensar cómo reaccionaría Nadal. Mientras el español digería el resultado
parcial, el serbio le propinaba otro golpe. Aquella recuperación del primer set
(más por equivocación de Nole que por propia mejora, aunque recuperación al
fina) quedaba cada vez más lejos. Llamativamente errático, el español sacaba
ahora 1-1 0-40 y no podía en el tercer break point. 1-2 y a correr otra vez de
atrás.
Si hay algo que caracteriza a Nadal
-esto no supone ningún descubrimiento-, es su fortaleza mental. Jamás tira la
toalla. Y eso suele presionar más de la cuenta a sus rivales, en los momentos
de protagonismo. Djokovic no cedió. Cero puntos de quiebre debió afrontar en
todo el segundo set. Uno tras otro fue pasando los games, esperando el momento
de dar la estocada final.
Y llegó el primer match point. El
único con Nadal al servicio. Esta vez, el español salió bien a buscar el punto
y tuvo premio con un gran revés paralelo. Luego, un saque ganador y otro punto
gratis para tirarle toda la responsabilidad al serbio. Nuevo grito de
"Vamos" retonando en todo el O2 Arena. Y la atención que gira al otro
lado de la red.
Saca Djokovic. Rápido 30-0. Enorme
passing de Nadal. Otro buen punto del N°1 con decisión y cierre en la red.
30-30. Saque ganador. Aire para Djokovic. 40-30. Segundo match point: y otro de
los mejores puntos de la noche, con otra rápida definición de Nadal ante un
drop algo largo del serbio.
Pero hablábamos antes de los seis aces
de Djokovic. Uno fue para cerrar el primer set. El otro le dio su tercer match
point. Y fue suficiente: Nadal ya no pudo seguir el ritmo de los peloteos, se
la jugó una vez más con su drive, pero aquí la bola se fue ancha y el canto del
línea vino acompañado por una ovación para el bicampeón. Un apaluso repetido 22
veces seguidas en los últimos dos meses y medio.
En total, serbio terminó con 19 tiros
ganadores y 21 errores no forzados, mientras que Nadal sumó 9 y 23,
respectivamente. Además, la diferencia en ocasiones de quiebre es
significativa: Djokovic dispuso de 11 (en cinco games distintos), de las cuales
aprovechó tres. El N°1, solo tres, todas en el primer set, y concretó una.
De cualquier manera, Nadal cierra un
impresionante 2013 en lo más alto del ranking, con dos títulos de Grand Slam y
cinco Masters 1000 entre sus filas. Para Djokovic, todavía habrá un capítulo
más: y será en apenas días, en la final de la Copa Davis. ¿Será también Maestro
de la Ensaladera?


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